“Lashes & Go me permite explorar mi lado femenino, en casa son todo chicos y en el centro estoy rodeada de mujeres”

“Lashes & Go me permite explorar mi lado femenino, en casa son todo chicos y en el centro estoy rodeada de mujeres”

EMPRENDEDORES LASHES & GO: ANDREA ALONSO (DIRECTORA DE LASHES & GO LAS TABLAS)

Andrea Alonso es una persona que, tal y como ella dice, “he querido correr siempre mucho en todos los ámbitos de mi vida y comerme el mundo, o al menos intentarlo”. Licenciada en Publicidad y RR.PP., conoció a su marido a los 16 años, justo el tiempo que lleva hoy a su lado. Después de pasar por el Departamento de Marketing Directo de la agencia Bassat Ogilvy, y después de crear familia numerosa –tiene 32 años y tres hijos–, hace pocas semanas Andrea decidió sumarse al equipo de Lashes & Go y abrió el primer centro de la cadena en el madrileño barrio de Las Tablas. Su “cuarto hijo”, como ella misma lo define.

En diciembre abriste tu centro de Las Tablas, ¿por qué elegiste este barrio madrileño?

Para mí era importante encontrar una zona donde se pudiese aparcar cómodamente para que las clientas pudiesen entrar en cabina para ponerse pestañas y olvidarse de todo, parquímetro incluido.

Otro factor importante por el cual me decanté por esta zona es el público que reside en Las Tablas, familias de unos 30 y 40 años de clase media/alta y nuestro público objetivo es ese.

Lo bueno que tiene esta zona es que está llena de urbanizaciones y también hay un gran foco empresarial. Además otro punto que nos favorece es la proximidad con la ciudad de Telefónica y del BBVA.

Y enfrente tenemos Sanchinarro, Virgen del Cortijo, la Moraleja y Montecarmelo.

¿Qué experiencia tenías como empresaria?

Después de tener a mi primer hijo, a los 25 años, monté una tienda de ropa online que me permitió compaginar mi faceta como máma y empresaria. Vendía a través de mi canal online y a través de otro externo que se llamaba Buylevard y los fines de semana hacía showrooms en Pop ups por Madrid. Así estuve durante muchos años y durante ese tiempo tuve a mi segundo hijo Carlos (27 años).

La tienda tuvo mucho éxito, pero con la proliferación de las tiendas online y la brutal competencia de precios entre nosotras la cerré para embarcarme en una locura, quedarme embarazada por tercera vez. Entonces llegó Martín, a mis 31 años.

¿Cómo llegaste hasta Lashes & Go?

El año pasado, cuando Martín apenas tenía unos meses, me empecé a interesar como usuaria por las extensiones de pestañas. Un poco para volverme a ver guapa, ya que después de los embarazos pasas unos meses largos en los que no te encuentras a gusto contigo misma, tu cuerpo se ha deformado y durante el postparto tienes las hormonas disparadas. Me gustaron tanto que me empecé a plantear montar un centro de extensiones de pestañas y… ¡aquí estoy!

Lashes & Go me permite explotar mi lado femenino, en casa son todo chicos y en el centro estoy rodeada de mujeres.

¿Qué tal han sido estas primeras semanas en Lashes & Go?

Muy intensas, hemos abierto en pleno mes de diciembre, un mes muy bueno, y la verdad es que no hemos parado.

¿Qué ha sido lo más complicado hasta la fecha? 

La búsqueda de personal. Hay bastante índice de paro pero muy pocas personas que estén dispuestas a trabajar.

¿Y lo que más has disfrutado?

El conocer a las que son ahora nuestras clientas y sus historias. Se llega a intimar bastante en las dos horas que dura la puesta de pestañas.

¿Cuáles fueron tus razones para elegir Lashes & Go?

Si te digo la verdad, hice un estudio de mercado de todas las franquicias de pestañas que actualmente operan en Madrid. Me puse extensiones en casi todos los centros de la competencia y me quedé con Lashes & Go por los siguientes motivos:

  • Su calidad en las extensiones. Son súper naturales y cómodas y se aplican con mucho criterio y buen gusto.
  • La formación que facilitan tanto a los franquiciados como a las técnicos.
  • Su imagen de marca, a nuestras clientas les encantan los centros, su decoración y mobiliario. No pasa desapercibido.
  • Es una marca con una trayectoria muy buena que va en ascenso. Ahora van a hacer una expansión internacional. De momento en Florida, en la ciudad de Miami, y en Italia.
  • Su visibilidad en redes sociales. Las bloggers y celebrities depositan su confianza en Lashes & Go para estar guapas y esto hace que haya reclamo por parte de sus seguidoras. No sólo quieren vestir como ellas o parecerse a ellas, sino que también quieren su estilo de vida, comer donde ellas comen, viajar donde ellas viajan y por supuesto, ir a los centros de estética a los que van ellas.
  • Por último, Lashes & Go es un equipo muy joven que ronda de media los 30 años y me siento muy identificada con ellos por edad y por esa inquietud por emprender y arriesgar.

¿Qué cualidades piensas que son imprescindibles para un emprendedor?

El ser emprendedor es una actitud ante la vida, de arriesgar, de no conformarte, de crecer. No tener miedo al fracaso es fundamental. Si sale mal es una experiencia que te llevas y siempre hay un aprendizaje detrás que puedes aplicar en otros ámbitos de tu vida.

Eres madre de tres niños y acabas de cumplir tu sueño de emprendedora. ¿Cómo está resultando en tu caso la conciliación? ¿Cuesta mucho conciliar estas dos facetas?

Ahora mismo, cuando llevo solo un mes en Lashes & Go y encima hemos arrancado en pleno diciembre, me ha costado bastante conciliar ambos ámbitos. Pero es una situación pasajera asociada al arranque del negocio. El día de mañana espero poder delegar más en mis chicas, poder ir a recoger a los nenes al cole, darles de merendar, volver al centro para el cierre, etc. Si me surge alguna reunión en el cole podré escaparme y ausentarme unas horas. Si se pone malo uno de mis hijos podré ir al cole a recogerle y llevarle al médico. Esto en la agencia de publicidad hubiese sido impensable.

Esto es lo que nos desfavorece con respecto a los hombres. Queremos abarcar todas las responsabilidad que giran en torno a los niños y solemos ausentarnos, físicamente y mentalmente,  más que ellos para cubrir sus necesidades. En muchos casos nos sentimos frustradas porque no llegamos a todo y nos sentimos malas madres. La sociedad nos ha inculcado que se puede llegar a todo y esto genera una presión que es difícil de gestionar: ser buena madre, buena profesional y buena pareja y es difícil llevar a ser excelente en todas estas facetas.

El truco está en aprender a delegar y a conformarte con un aprobado aunque sea raspado en cada una de estas áreas. Con voluntad, optimismo, inconformismo y ayuda de la gente que tienes alrededor todo se puede.

En mi caso no soy buena cocinera y no paso mucho tiempo en casa, así que esta faceta la he delegado en Susana, que lleva 6 años con nosotros y que me ayuda con las cosas de la casa y las quinientas mil lavadoras que ponemos a la semana. Los abuelos también echan mucha mano, uno lleva a los niños al cole, el otro los recoge… se quedan con los nenes cuando están malos. Mi marido por supuesto que me ayuda en todo y es mi sherpa mientras subo el Everest. No está mal pedir ayuda porque es imposible llegar a todo.

Cuéntanos alguna anécdota o momento especial que hayas vivido con alguna clienta en estas semanas.

He tenido dos momentos muy intensos en los que casi me echo a llorar. Uno es una mamá que me contaba que antes del embarazo se ponía extensiones de pestañas y que ahora lo quería retomar. La cuestión es que la conversación derivó en que su bebé de pocos meses de edad, que traía en el carrito, había pasado por dos operaciones de corazón y me contaba los momentos de angustia que había pasado.

Otra clienta me contaba que había superado un cáncer y que ahora en Navidad iba a pasar las fiestas con su madre, que no sabía por lo que había pasado porque se lo había ocultado por no preocuparla, era una persona muy mayor. Venía a pedirnos ayuda para disimular la caída de pelo de las cejas y pestañas.

Al final te das cuenta que además de venir a ponerse extensiones de pestañas, vienen a pasar un rato de relax, de desahogo, de risas, de sincerarse con otras mujeres sobre la realidad de su día día, sobre sus dolencias y enfermedades.

Por último, una anécdota que me sacó una sonrisa. Era una mamá primeriza que venía a ponerse extensiones y nos decía: “vengo a ponerme extensiones de pestañas para que la gente me mire a los ojos y no a la tripa”. Hacía unos meses que había dado a luz y todavía tenía la tripa un poco hinchada.

 


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